Qué es Agradecer?

ste artículo es un extracto del libro; Constelaciones Familiares para Personas, Familias y Naciones de Jhon L. Payne. Me parece interesante conectar con la forma en que miramos nuestra historia, que valor le damos a cada momento y  cuánto hemos sido capaces de incluir en nuestro corazón ¿para qué?…simplemente para dejar de pelear con la realidad, tomar lo que ES y avanzar. Que lo disfruten…

Claudia

Cuando rechazamos a nuestros padres o nos sentimos superiores a ellos de algún modo, le decimos no literalmente a la vida que se nos ha dado y desafiamos al destino y al orden de las cosas, distanciándonos así de la fuerza vital creativa del universo.

Son muchas las personas que caen en la trampa de culpar a sus padres de todos sus infortunios. El principal obstáculo para que podamos tener una vida mágica es el de negarnos a aceptar  lo que es; dicho de una forma sencilla, la resistencia. Construimos historias que se convierten en hechos verídicos para nosotros, y son estos hechos los que se convierten en el guión con el cual esculpimos nuestra  vida; tanto en nuestra profesión, como en nuestras relaciones personales o en cuestiones económicas, vivimos la vida de acuerdo a  ese guión.  Quizá estemos convencidos de que nuestra madre no nos amaba lo suficiente o de que nuestra hermana mayor o nuestro hermano pequeño era el favorito de la familia. Quizá nos quejemos del hecho de que nuestro padre sea alcohólico, de que nuestra madre sea así o asá, para luego culparles de casi todo lo que no nos ha ido bien en la vida. Quizá guardemos heridas profundas, quizá allá habido violencia física o abusos sexuales de una forma y otra. Con independencia de las circunstancia familiares, en cualquier momento podemos optar por decir:

“Eso es lo que sucedió, pero no es algo que este sucediendo ahora; y lo único que necesito saber es que se me ha dado el don de la vida”.

Dado que no podemos viajar en el tiempo, no hay nadie que pueda volver atrás y reescribir los acontecimientos del pasado, si bien muchas personas viven en el pasado, reviviendo constantemente acontecimientos pretéritos. Sin embargo, todos disponemos del poder para volver atrás y reescribir nuestros sentimientos y nuestras percepciones viendo lo que verdaderamente Es, desprovisto de las ilusiones que hemos generado.

El mayor obstáculo que se nos interpone en esa empresa es tener miedo a amar a aquellos que nos dieron la vida. Nos da miedo este amor porque es muy profundo y porque una gran parte de nuestro más profundo anhelo es conservar a nuestros padres en el corazón, del mismo modo que ellos nos conservan como hijos. Y esto nos da miedo porque nos hemos convencido de que no había amor ahí o de que no era lo suficientemente bueno. Evitamos el dolor de sentir ese anhelo o incluso negamos que exista, por temor a la decepción. En esencia, este es nuestro gran sabotaje; tenemos miedo de que el amor no esté ahí y nos negamos la oportunidad de descubrirlo y de sentirlo, diciendo en todo momento que es demasiado difícil y doloroso de afrontar, manteniéndonos así en ese paralizador estado de dolor del que decimos tener miedo.

Este dolor de la separación se lo advierte en nuestro modus operandi, que termina gobernando todos los aspectos de nuestra vida y que se convierte en la brújula con la cual nos orientamos en la existencia, recreando este dolor en muchas de nuestras relaciones y circunstancias vitales y peor aún, en nosotros mismos.

Cuando rechazamos lo que es nos rechazamos a nosotros mismos. Cuando rechazamos lo que fue, rechazamos la misma vida.

En el trabajo a nivel personal, hay muchos que vienen buscando consejo, orientacion y guía con respecto a su carrera o a sus relaciones. Con frecuencia, afirman que aquello que buscan simplemente les elude, o no dura demasiado, se trate de prosperidad, de una relación amorosa y estable, de una carrera de éxito, etc. La mayoría de estas personas viene esforzándose durante años sin conseguir mucho a cambio; aun cuando hayan puesto en práctica el pensamiento positivo, afirmaciones positivas, meditación o ideas metafísicas, la vida continua misteriosamente como una zanahoria en el extremo de un palo.

Después de explayarse con sus problemas y sus frustraciones sin comprender por qué las cosas no le funcionan bien, les hago simplemente una pregunta:

¿a cuál de sus padres no respeta usted? La gente suele reaccionar con sorpresa ante esta cuestión, a veces se sienten impactados y otras veces reaccionan con incredulidad, o con cierta molestia, pero la pregunta siempre es relevante, y la verdad emerge. Si no son capaces de reconocer la falta de respeto por uno de los progenitores, entonces les hago las siguientes preguntas:

¿con cuál de sus padres se siente usted de igual a igual? O ¿con cuál de sus padres se siente usted superior? Una vez se tranquilizan, la mayoría pasa a sorprenderse y a justificarse, exponiéndose así la historia que revela el guion de su historia. En cuanto a quedado manifiesto el guion, estas personas preguntan qué tiene de relevante todo eso para sus penas y problemas actuales. La respuesta más sencilla es que la vida nos ha sido transmitida a través de nuestros padres y que, por tanto, todo lo que somos y esperamos ser se lo debemos a ellos. Esta es una verdad ineludible e innegable. Cuando vemos a nuestros padres, siendo conscientes de que a ellos le transmitieron la vida nuestros abuelos y estos a su vez la recibieron de nuestros bis abuelos y así sucesivamente hasta el comienzo de toda vida, la mayoría de las personas percibimos solo una parte del gran rompecabezas de nuestro universo mágico, vemos que el más precioso don de todos, la vida misma, y los eones de experiencia y evolución ancestral, nos los han transmitido mamá y papá. Es a ellos a quienes se lo debemos todo y cuando les negamos el lugar que les corresponde por derecho y negamos el lugar que nos corresponde a nosotros como receptores de tales dones, negamos la vida, la fuente de toda vida y ese universo mágico.

¿Cómo puede ser el progenitor perfecto un progenitor que esta desaparecido física o emocionalmente? ¿Cómo puede ser un progenitor alcohólico ser un progenitor perfecto? ¿Cómo puede un progenitor abusivo ser un progenitor perfecto? ¿Cómo puede un progenitor que abandona el hogar familiar ser un progenitor perfecto? ¿Cómo puede el progenitor que murió cuando éramos niños ser un progenitor perfecto? Es muy sencillo… nosotros somos nuestros padres. Heredamos sus dones y tus talentos, heredamos sus conocimientos y sus experiencias interiores, del mismo modo que ellos lo heredaron de sus antepasados, y nuestra vida se la debemos a ellos. Es una sencilla verdad.

Agradecer a nuestros padres supone recibir el don de la vida plenamente, tal como se nos ha transmitido, sin vacilaciones, sin preguntas. Y, cuando lo hacemos, abrimos el corazón para recibir plenamente las bendiciones de la vida, antes de aceptarlo, nos vemos frecuentemente luchando por “conseguir” lo que nos pertenece; y, cuando al fin “conseguimos” las cosas que vemos como bendiciones de la vida, nos solemos sentir vacíos, o tenemos la sensación de que en realidad no queríamos lo que creíamos que queríamos. Cuando nos sentimos incompletos, nada de nuestra vida hará que nos sintamos completos, ni nuestro trabajo ni nuestras relaciones.

Todo llevara en si la sensación de que falta algo; siendo ese algo que falta el hijo de nuestros padres, bendecidos con la vida.

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